Estamos en Okayama, Bizen. Iemon Tamiya está enamorado de Oiwa pero su padre no les permite casarse y por ello se enfrentan y el padre muere. Luego hace creer a todo el mundo que no saben nada y encima le promete a ella que formará parte de la venganza.

El tal Iemon es una pieza, no sólo mata al padre de Oiwa sino que cuando ella le rechaza decide ir a por la hija de Ito. Y en parte la culpa la tiene Naosuke, un tipo que fue testigo del primer asesinato quien anda comiéndole la oreja y que termina con la hermana.
Puedo ver perfectamente que está basada en una obra de teatro. Los lugares donde transcurre la acción son diversos aunque no demasiado complejos y aunque tratan de usar algunos ángulos de cámara complicados no dejan de ser escenas planteadas como si fuese un escenario.

En vez de hacer sonidos tétricos la fantasma habla de forma... em... fantasmal. Aún así sus apariciones son numerosas y consiguen atormentar tanto a Iemon que acaba matando a varios inocentes.
Me ha parecido interesante un palo que usa un tipo para pescar anguilas. Tiene la punta con forma de serpiente y lo usa arrastrándolo por el lodo.

Desde luego la he disfrutado bastante. Es muy japonesa, pero mucho. Y aunque sea una de las historias más clásicas no deja de ser una adaptación muy buena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario