Por un lado tenemos el regreso de un líder de los Yakuza quien se encontraba en la cárcel. Por otro un boxeador con un tumor. Y luego está Monica, una chica que se ve obligada a prostituirse para pagar las deudas de su padre y también para drogarse.

La película empieza fuerte, en los primeros minutos vemos una decapitación. Es un montaje muy guay porque paralelamente sucede un combate de boxeo y justo cuando uno de ellos golpea al otro vemos la cabeza salir rodando por el suelo en la calle.

Creo que Kase es el peor miembro de la Yakuza que he visto jamás. Todo lo que planea le sale fatal. Encima es tan imbécil que trata de matar gente de la manera más complicada posible y, evidentemente, falla.

Personalmente no sabía qué esperarme y ha sido una gozada. A pesar de que es similar a otros títulos la manera que tienen de hacer las cosas los japoneses la hace única. Me encanta que hayan miembros cercenados, peleas de espadas, a puñetazo limpio o a tiros, todo en un espacio muy reducido de tiempo. Aunque lo más inesperado es la parte en la que hacen una pequeña animación para la maniobra más exagerada.
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