Estamos en Australia, en 1942. Un grupo de jóvenes soldados, recién salidos del entrenamiento básico, se encuentran varados en una balsa en medio del océano después de que su barco sea hundido por el enemigo y deben luchar por sus vidas contra un enorme y hambriento tiburón blanco.
Me acabo de percatar en que muchos de los títulos de este año estaban conectados a Australia. Como siempre digo, no está hecho adrede, ha sido pura casualidad.El director Kiah Roache-Turner tiene pocos títulos y aún así he visto uno de ellos, "Nekrotronic" (2018). El que nos ocupa es el último que ha dirigido hasta ahora.
Por lo visto está basada en hechos reales, más concretamente en el hundimiento de la corbeta HMAS Armidale por parte de los japoneses.
Lo cual me ha recordado lo sucedido con el USS Indianapolis. Algo que vimos en las películas "Mission of the Shark: The Saga of the U.S.S. Indianapolis" (1991) y "USS Indianapolis: Men of Courage" (2016).
Me parece curiosa la inclusión de una mujer de manera fugaz. Toda la historia gira en torno a los soldaditos, empieza con su entrenamiento y no tardan en meternos en la batalla. Lo normal hubiera sido verles solo a ellos, pero se toman la molestia de hacer un pequeño receso.El tiburón aparece a los 25 minutos, poco más o menos. No se ve gran cosa, pero se carga a uno al más puro estilo "Jaws" (1975).
Yo soy de la opinión que un tiburón no atacaría a unas presas vivas teniendo tantos cadáveres flotando, especialmente porque algunos aún están sangrando. Dicho lo cual, no me queda muy claro si hay uno o varios de ellos rondando la zona donde les han hundido el barco.
Me gusta que al final el grupito de supervivientes esté formado por unos pocos, algunos malheridos. Se supone que eran unos 200 en el barco. En la vida real iban unos 150 y murieron casi 100 de ellos.
Oh, la segunda aparición del tiburón, en la que por fin le vemos, es otra referencia a la película de Spielberg. De repente surge del agua justo cuando uno de ellos le está dando la espalda y al girarse se asusta, claro que luego se lo come.En esa escena podemos apreciar que es un muñeco, bastante bien hecho. Y sus dimensiones son bastante impresionantes. Más tarde lo muestran bajo el agua, pero de manera borrosa.
Durante toda la parte tras el hundimiento hay una niebla persistente. Eso ocasiona dos cosas. La primera es que no da la sensación de que estén mar adentro, sino en un plató. La segunda es que todo se vea ligeramente difuminado.
Creo que la mejor escena es la del imbécil que se duerme con una granada a la que le ha quitado la anilla y se le cae, haciendo que caiga junto a uno de los que peor estaban, sacrificándose por los demás.
Otra gran escena es la que se ponen a beber su propio orín y entonces se pone a llover. Me meo.
La matanza es preciosa de ver, cada uno tiene su momento especial e incluso tienen un invitado especial en parte final. Porque no todo va a ser por culpa de un tiburoncito.
En un momento dado hablan sobre qué cerveza es mejor, si la Foster's o la VB (Victoria Bitter). Solo he probado la primera, no me pareció mejor que las europeas.
Su mayor defecto es que el tiburón no resulta demasiado realista y que repiten varias veces, desde diferentes ángulos, la escena de él emergiendo. Pero aún así me ha parecido medianamente entretenida.


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