miércoles, 1 de julio de 2026

Kamillions (1990)

Uf.

Nathaniel Pickman Wingate ha abierto un portal a otra dimensión. Aunque es su cumpleaños, la familia está absorta por la visita del primo Desmon, quien ahora es conde en Liechtenstein. Mientras su hijo Sam está buscando equipo para su padre con su amigo Alex, su padre es absorbido a la otra dimensión, y dos criaturas escapan.

La hermana usa la expresión "tubular". Es algo que, por suerte, se perdió con el paso del tiempo. Viene a querer decir que algo es "molón".

Por cierto, el título viene de "Chameleon" mal escrito por parte de la hermana. Lo cual es una muestra de lo cortita que es.

La composición de personajes tarda un poco en completarse, hasta pasados 26 no aparece el último de ellos, un reverendo. Por suerte es cuando los seres interdimensionales empiezan a hacer de las suyas.

Para convertirse en la chica del póster hacen una pequeña animación de su sombra. Me recuerda ligeramente a "Critters" (1986), cuando el alienígena se convierte en mujer.

Lo mejor de la película es el pene monstruoso que le sale al reverendo.

En un momento dado transforman a una que tiene mucho asco a las cucarachas en una. Se parece bastante a "The Fly" (1958).

Lo más peculiar es que ambos seres deciden llevar el color azul cuando se convierten en humanos. No creo que sea casualidad.

Es una película diferente, sin duda. Simple, a su manera, pero que tampoco necesita mucho más.

Dr. Caligari (1989)

Sigamos.

La señora Van Houten muestra signos de desconexión con la realidad, y su esposo consulta con la Dra. Caligari sobre un posible tratamiento. Ella le dice que la señora Van Houten padece una enfermedad de la libido. Mientras tanto quieren expulsarla de la clínica debido a sus controvertidos experimentos con electrochoques e inyecciones hipotalámicas.

La película arranca con la protagonista quedándose en tetas, observando como un tipo con una máscara de bebé se la folla.

Pero todo tiene un aspecto irreal, parece un videoclip. Es más, es como ver una obra de teatro que roza lo experimental.

Lo que no me esperaba para nada es que recreasen la escena del espantapájaros de "The Wizard of Oz" (1939). Bueno, eso es ser muy generoso, sólo se parecen en que hay una chica y un espantapájaros. De hecho ella está cachonda perdida y se lanza a por la inexistente polla del tipo, calentándole tanto que acaba quemándose el brazo.

También aparece un escarabajo con pinchos, estilo el que vimos en "The Cars That Ate Paris" (1974).

En el apartado positivo tenemos algunos de los efectos especiales.

La definen como una pseudo-secuela del clásico alemán. Yo no lo veo.

Llamar a esto una película es estar muy equivocado. Son secuencias de carácter surrealista, sin demasiado sentido. En dos palabras: es infumable.

Dura algo menos de 80 minutos y se me ha hecho eterna. Con eso lo digo todo.

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