lunes, 20 de agosto de 2012

Matango (1963)

Hora de un clasico del terror japones.

Un grupo de personas que viaja en un barco termina a la deriva por culpa de una tormenta. Por suerte avistan una isla al cabo de pocos dias y deciden adentrarse en ella en busca de comida y agua. Encuentran pistas de vida pero no ven a nadie, mas tarde avistan un barco pero resulta estar abandonado desde hace tiempo, aun asi se adentran en el. Dentro encuentran que esta todo cubierto por un musgo raro y que no hay nadie.

Estuvo a punto de ser prohibida en Japon porque el maquillaje de las deformidades se asemejaba demasiado a algunas imagenes de los supervivientes de las bombas atomicas.

Para hacer las setas gigantes usaron pasta de arroz de esa manera los actores se las podian comer. Estaban condimentadas con azucar y otros sabores.

La pelicula empieza con un superviviente hablando de como empezo la historia de la isla, pero no nos cuenta la relacion entre los siete personajes ni como han acabado en un mismo barco, eso lo iremos descubriendo por sus conversaciones y un flashback. Es una manera muy dinamica de entrar en la pelicula.

No consiguen suficiente comida y uno termina por comerse una seta del lugar, desde ese momento cambia y quiere matarles a todos. Eso les divide entre los que quieren comer setas y los que no.

No es una pelicula lenta aunque realmente la parte mas importante se desarrolla en los ultimos 20 minutos de pelicula donde se descubre la verdad de lo que sucede en la isla y lo que les sucedio a los del barco.

Por cierto, el titulo de la pelicula es el nombre de la seta. Al final ha resultado ser mas interesante de lo que me esperaba con unos efectos sencillos pero eficaces, un decorado muy conseguido y la persistente niebla para ocultar los posibles fallos.

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