Petra y Matías llevan veinte años casados. Ella es violonchelista y aficionada al espiritualismo, él trabaja como conserje en la sala de autopsias de la facultad de medicina. Petra tiene un carácter agrio e intransigente, por lo que sus discusiones con Matías son frecuentes, aunque se esfuerza mucho por no alzarle la voz. Entonces Matías se enamora perdidamente de una dependienta y, casualmente, tiene el trabajo ideal para deshacerse de su mujer.
Normalmente pondría en duda el término remake, pues parece adaptar la misma obra. Sin embargo lo que adapta es el guion de la otra película, así que prefiero clasificarla como tal.Dirigida por Fernando Fernán Gómez, de quien ya he visto en dicho rol en títulos como "El viaje a ninguna parte" (1986), "Ninette y un señor de Murcia" (1966), "El mundo sigue" (1965), "La venganza de Don Mendo" (1962) y "Manicomio" (1954).
El reparto es impresionante. Tenemos a José Sacristán (Matías), María Barranco (Angelines), Pilar Bardem (Petra), Chus Lampreave (Sofía) y Agustín González (Luis).
La estructura es muy diferente. Empieza con la parte en la que Petra ya está muerta y Sofía le cuenta a la policía todo lo que vio el día antes. Con lo cual, todo es narrado mediante flashbacks.Me fascina lo bien que encaja Pilar Bardem en el personaje.
Siete mil días son 19 años y 2 meses. En la película lo explican al revés, dicen que 20 años son siete mil trescientos días (no cuentan los bisiestos, por algún motivo).
En esa versión tiene menos sentido que le quite el dinero. Es para pagarse un viajecito con sus amigas al Machu Pichu.
Me hace gracia que hablen de follar con cadáveres como si fuera lo más normal del mundo.
Hacen varias referencias a la versión mexicana. Por ejemplo el marido pide un aguarrás, en broma, y acaba tomando cerveza. O cuando la esposa intenta matar al pájaro del marido.Pero hay muchas diferencias. Como que termina follándose a la dependienta y salen juntos en varias ocasiones, ella tiene solo un hijo, les pillan caminando cogiditos de la mano y la mujer mata al pájaro.
El final guarda ciertas similitudes, pero sigue distando bastante. No puedo asegurar si es peor o mejor, pues cada uno tiene sus cosas. El mexicano es más gracioso, en todo caso.
Ah, y esta tiene una escena post créditos finales. Eso no me lo esperaba.
En resumen, ambas son buenas. La mexicana es menos enrevesada y la española tiene grandes aciertos con las cosas que agrega. Me gusta más cómo actúa el marido de la española, las esposas están a la par. Y la amante cobra mucho más peso en esta, en la otra era solo una amiga, pero no por ello su papel es peor.
Lo que sí puedo decir es que nunca había oído hablar de la española. Y es que el cine español da mucho de sí.

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