Cuando una criatura monstruosa escapa de un iceberg que se derrite, una ballena jorobada adolescente llena de dudas debe enfrentarse a sus miedos y sumergirse en las profundidades más oscuras con sus amigos para descubrir una canción mística que puede salvar a los océanos de la destrucción.
Se trata del remake del cortometraje "The Whale Who Wanted to Sing at the Met" (1946).
A ver, sí, cantan, pero no es un musical. Son unos cantos mágicos capaces de curar. Vemos usarlo con un arrecife donde no había vida, por ejemplo.
Entiendo la necesidad del dramatismo y demás, pero que una ballena sea arrastrada por una ola durante una tormenta, igual que si fuera un barco, no me parece muy lógico. Simplemente podría haberse sumergido.
A ver, sí sale un tiburón. Concretamente uno que se parece a Bruce, y quizás sea una referencia. Es un muñeco.
La orca que se encuentran es sorda. Al menos eso es diferente. Menciona que tiene un amigo llamado "Jaws".Sale también una ballena blanca, en referencia a Moby Dick.
Y ya, no hay más referencias ni nada sobre tiburones. Una lástima, aunque fue una corazonada que tuve al ver la portada. Suele pasar.
En fin, se acabó la animación, pasemos al plato fuerte.



No hay comentarios:
Publicar un comentario