Esta muchas ganas de verla no tengo, pero bueno.
La muerte del papa tiene un aura de intriga pues tardaron bastante en llamar al cardenal Thomas Lawrence. Todo parece indicar que fue un ataque al corazón la causa. Él será el responsable del cónclave para elegir al nuevo papa. Semanas más tarde llegan los cardenales. Tedesco y Bellini parecen los candidatos más firmes, pero también Tremblay. El principio del cónclave es la aparición por sorpresa de un cardenal desconocido por todos, pero perfectamente legítimo. En total son 108 cardenales los que pueden votar, para ganar se necesitan 72.En el reparto tenemos a Ralph Fiennes (Cardenal Thomas Lawrence), Stanley Tucci (Bellini), John Lithgow (Cardenal Tremblay) e Isabella Rossellini (Hermana Agnes).
Sigue al dedillo los ritos que efectúa la iglesia católica tras la muerte de un papa. Empezando por la destrucción de si anillo, para que no pueda ser usado para sellar nada.
Es curioso como tienen todo preparado de antemano, los registros médicos y quien fue el último en hablar con el papa antes de su fallecimiento.Tremblay fue despedido por el papa la noche en la que murió. Pero lo él lo encubre, de hecho esa reunión es la clave para su devenir como candidato.
Bellini es el progresista, Tedesco el conservador.
Más que una película de cardenales parece que sea de políticos, qué manera de enfatizar los puntos de vista de cada uno, especialmente atacando los contrarios.
Por supuesto la guerra acaba estallando y uno de los cardenales principales acaba siendo destapado, por sus confabulaciones, otro hizo algo inexcusable en el pasado y el candidato que más votos tiene parece ser la peor opción.Tal y como yo lo veo la película desde un principio está claramente enfocada hacia un claro candidato. Y es que sólo hay uno que realmente podría ser elegido. La temática que toca proviene de un mito que algunos creen que es real, pero ha sido demostrado que fue pura ficción. No quiero revelarlo por si alguien tiene interés en ver la película.
Es una película que juega con las intrigas, las conspiraciones y el politiqueo (excesivo en mi opinión). Pero termina siendo una especie de "esperanza" para la iglesia en lo que podríamos considerar un paso hacia algo más moderno y progresista. Lo cual no tiene por qué ser necesariamente positivo ni negativo, en mi opinión, simplemente diferente.
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