Científicos utilizan nanotecnología para reducir el tamaño de un tiburón, que luego se inyecta en una persona para curar un trastorno sanguíneo poco común. Cuando el tiburón causa más daño que beneficio, un equipo de aventureros se introduce en el torrente sanguíneo para matar al tiburón más pequeño jamás creado.
Esta película tiene la peculiaridad que no sé a ciencia cierta si se trata de una que anunciaron hace mucho tiempo titulada "Nanosharks", con un póster realmente cutre. Hay tan poca información sobre ella que prefiero pensar que es la misma. De hecho tengo dos teorías, o bien era un póster falso o nunca llegó a ser producida. En todo caso al haber salido esta voy a dejar de buscarla.Está dirigida por Brett Kelly. El mismo que hizo "Kaiju Glam Metal Shark Attack" (2024), "Ouija Shark" (2020), "Raiders of the Lost Shark" (2015) y "Jurassic Shark" (2012). Menudo carrerón.
Tiene un tono cómico/paródico. Funciona, poco más o menos.
El argumento viene a ser una copia de "Innerspace" (1987).
Tiene demasiadas "escenitas" que pretenden ser graciosas y no llevan a ninguna parte. Lo cual hace que haya muy pocas del tiburón en acción.
Por cierto, es bastante obvio que es todo muy canadiense. No parecía algo remarcable hasta que un niño dice que la temperatura es de 35 grados centígrados, algo que jamás dirían en EEUU.Hasta el minuto 35 no vemos al tiburón miniaturizado en acción. Aunque eso es mucho decir. Se supone que "les golpea" y que van a "gran velocidad". Lo que vemos es al submarino y al tiburón estáticos.
Los diálogos son horribles, las actuaciones peores, los efectos cutres a más no poder... El tiburón mata solo a una persona en toda la película.
Y el final es... para pegar al responsable. Fuerte. Muy fuerte.


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